Pinar del Río fortalece su legado natural con tres nuevas Áreas Protegidas

Pinar del Río fortalece su legado natural con tres nuevas Áreas Protegidas

1ro abr. Cuba acaba de sumar tres joyas ecológicas a su red de Áreas Protegidas. Dichas regiones, todas ubicadas en la provincia de Pinar del Río, destacan por su alta significación ambiental, según autoridades científicas del país. 

La doctora en Ciencias Damaris Gallardo Martínez, subdelegada del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma) en Pinar del Río, explicó al periódico Granma que se trata de la Sierra Preluda-Cuabales de Cajálbana, enclavada en el municipio de La Palma; el Banco de Sancho Pardo, en Sandino; y Punta Caribe, al sur del municipio San Luis.

Sierra Preluda-Cuabales de Cajálbana

Esta formación vegetal rompe abruptamente con el entorno: entre las pendientes rocosas de la cordillera de Guaniguanico, surge un mosaico de matorrales espinosos (cuabales) que no se repiten en los 160 km que comparten Pinar del Río y Artemisa. Con un altísimo endemismo y presencia de especies amenazadas, su valor científico es incalculable. 

Además de los cuabales, la zona alberga un pinar sobre serpentina con un estrato de plantas endémicas que lo convierten en un sistema ecológico "complejo y diverso", declaró la Dra. Gallardo.

Banco de Sancho Pardo

Al norte del Golfo de Guanahacabibes, este banco es una de las barreras coralinas más importantes de Cuba. Sus formaciones frontales profundas son las más extensas documentadas en el país, y actúa como centro de dispersión de larvas hacia el Golfo de México y las costas de Norteamérica. Aquí se han identificado 30 tipos de corales pétreos, 50 esponjas y 34 gorgonias. 

Asimismo, sus aguas guardan restos de al menos 10 naufragios históricos, incluido el Pecio de los Astrolabios (hundido en 1607), y de donde provienen varios de los objetos rescatados que se exhiben en el habanero Castillo de la Real Fuerza. 

Punta Caribe

Ubicada al sur de San Luis, esta área combina entornos terrestres y marinos, creando un corredor biológico clave. Forma parte de la ruta de aves migratorias del Mississippi y acoge también a numerosas provenientes de Centroamérica en busca de alimento y refugio. Sus cenotes de agua dulce atraen a maíferos marinos como los delfines y manatíes; y la desembocadura del río Guamá, flanqueada por manglares, alberga peces, crustáceos y moluscos en abundancia. 

Aunque estas zonas han resistido huracanes, contaminación y prácticas ilegales como la pesca furtiva, su nueva categoría de protección implica un compromiso reforzado para preservarlas. El acuerdo del Consejo de Ministros de Cuba no solo reconoce su valor, sino que las blinda como legado para el futuro. 

Con estas acciones, la provincia pinareña reafirma su papel como guardián de la biodiversidad cubana, protegiendo ecosistemas que son únicos en el mundo.